Leyendas Bolivianas: El Cóndor y el Loro de Cabeza Roja

by José Andrés Llanos lifonzo
(Quillacollo,Cochabamba,Bolivia)



En una parte de la frontera entre lo que hoy es Cochabamba y Potosí existía, en los inicios de todo, el loro. Era de plumaje verde oscuro, era del tamaño del Cóndor (ave Andina). En esa época los originarios decían que los animales eran hombres y mujeres y que ellos podían levantarse de sus formas animales.


El loro vivía en la misma montaña que el Cóndor pero, al ver que los pobladores le tenían más respeto a éste, empezó a sentir envidia. Un día cuando el Cóndor buscaba su alimento divisó a una jóven que era la hija de una familia del pueblo. El Cóndor se enamoró de ella. A la jornada siguiente él la sujetó con sus garras y la llevó a su cueva en lo más alto de la montaña. El loro, por seguirlos de cerca, los vio.

Pasaron semanas y la jóven estaba desnutrida. El Cóndor al ver esto, fue por comida. Al volver y al ver que la muchacha no quería comer, se transformó en su forma humana conservando su plumaje. La muchacha asustada tomó la carne que le había traído y la comió. Al ver esto el volvió a su forma original.

El loro, lleno de furia por lo que había hecho, llevó a la muchacha en su lomo a la aldea cuando el Cóndor fue a buscar comida. Al regresar el Cóndor, al no ver a la muchacha, se dio cuenta de la presencia del loro. Este lo empujó por el acantilado y ambos salieron volando hacia una llanura. Ahí se enfrentaron, ambos llenos de furia. Su enfrentamiento duró casi tres días hasta que el loro bajó la guardia y el Cóndor le desgarró el rostro, dejándolo sangrado en la condición de depredador. Con la marca de la sangre en su cabeza el loro atemorizado huyó a tierras lejanas del Cóndor.

Pasada la pelea el Cóndor se retiró y días después la misma muchacha pasó por ahí y vio la tremenda escena de plumas de color verde y negro. Se quedó con la pluma de color negro y la guardó como recuerdo de su experiencia.

Por eso los pobladores dicen que el Cóndor se quedó con las heridas de aquel conflicto. Se quedó con la nariz pinchada y con la cabeza calva. Por la pelea es que el loro sigue con las manchas rojas de sangre en la cabeza y por ello habita en zonas donde no hay ni un sólo condor.

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