Los guarayos antiguos temían al tigre. Por ello, cuando se producía un eclipse de luna, y ante la consternación que el fenómeno natural les producía, creían que el felino intentaba comerse al satélite de la Tierra. Ante el evento, el jefe de la tribu ordenaba a sus seguidores a lanzar flechas incendiadas al cielo y a golpear todo lo que estaba a su alcance para ahuyentar al tigre y salvar a la luna. Cuando el eclipse comenzaba a disiparse, ellos creían que era porque el felino se retiraba de a poco, acobardado por el bullicio armado por los indígenas. Esta costumbre se mantiene viva, y se repitió en Ascensión de Guarayos en los eclipses de 1975 y 1996.
Extraído del documento “Guarayos: Historia y Mitos” Por: Miguel E. Gómez Balboa
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